A estas alturas ya nadie duda que el mentor de la "descarriotización" del Acuerdo Cívico es el Vicepresidente de la Nación Don Julio César Cobos. La especialidad del ingeniero mendocino es desguasar frentes y romper acuerdos. Caso: La Concertación Plural y la crisis radical del 2007. Su personalidad apasible e indolente en lo político le permite esta mutación que hasta le permitió ser por un rato el "San Martín del Campo".

La Cultura política argentina permite ésto y mucho más. Los Medios fabricaron a Cleto, el Campo lo tiene como su Toro emblemático y la mitad del país lo observa como el dirigente político más afortunado pero menos confiable de este tiempo. Nadie desconoce en el Senado de la Nación que su relación con Gerardo Morales es pésima.
Nadie desconoce de sus afinidades con el peronismo disidente de la Ciudad Autónoma. Nadie deja de reconocer que era un Don Nadie y en una jugada magistral siendo Gobernador de la Provincia de Mendoza se caló la camiseta K y traicionó a la UCR. Cobos y Carrió son dos fenonómenos diametralmente opuestos. Para el primero no existe la palabra escrúpulo, para la segunda esa palabra es fuerza vital de su existencia política.

Cobos puede dialogar con el diablo escondiendo la Biblia bajo del sobaco, pero no tiene ningún problema de juntarse con Jesús a deliberar sobre el Fin de los Tiempos. Esta versatilidad le permitió llegar a la Vicepresidencia de la Nación sin esfuerzos, sin costos y, sustancialmente, sin ser peronista. Los "cobistas" lo ven como Presidente, sus aliados (Macri, Biolcatti, De Narváez, Solá) lo siguen viendo como un aliado más.

Cobos se siente presidenciable y todo aquél que se sienta igual tendrá que tener 125 razones más que él para sustituirlo en su Proyecto. Lo cierto es que sin ser parte de la Coalición cree liderar la oposición, sin ser parte del macrismo ni del peronismo disidentes se siente que lo lidera, sin ser un amnistiado por la UCR se considera perdonado y sin tener partido que lo haya ungido se considera el único con consenso para el recambio.
La mística intransigencia de Carrió se contrapone la permeabilidad política del pavoneo cobista, ambas cualidades son utilizables para que lleguen otros. Pero en el caso de Cobos es haberse aprovechado de una Concertación Plural anodina y pretender que la Coalición fragmentada le permita estructurar el partido que le permita disputar la presidencia de la Nación. |