No se desconoce en Salta la profundas diferencias y enconos entre el Gobernador Juan Manuel Urtubey y su progenitor Rodolfo quien en plena campaña de su hijo se oponía a la candidatura. A todo esto se debe aclarar que Rodolfo Urtubey (padre) era Fiscal de Estado y hombre de máxima confianza del entonces Gobernador de Salta Juan Carlos Romero.
Ante la inminencia del Congreso, Romero, acostumbrado a los excesos de su taimada autocracia, dejó estupefactos a los hermanos Urtubey (Rodolfo y Juan Manuel) cuando se enteraron que su propio padre de puño y letra había efectuado el petitorio en contra del Congreso partidario que eyectaría a la cúpula romerista y consagraría a uno de sus hijo como el nuevo Presidente del partido peronista.
Juan Carlos Romero se regodeaba de su maniobra al haber logrado desestabilizar emocionalemente al joven Gobernador quien en una actitud ética presentó su renuncia como Consejero de Partido Justicialista. Estas actitudes, muy de la personalidad autocrática de Romero, escrisparon los ánimos de toda la dirigencia de PJ y consolidaron el liderazgo de Juan Manuel URTUBEY quien se prepara para librar la fatalla final.
No será fácil. El entorno romerista ya tiene precisas instrucciones del actual Senador para pulverizar cualquier movimiento que intente quitarle el Partido Justicialista. Una carta queda en la manga del decadente romerismo: la sede partidaria es propiedad de una fundación de los Romero, es decir que de concretarse la destitución del Senador, de inmediato serían lanzados fuera del edificio
La intensa actividad en la Residencia Oficial del Gobernador, permite que se cuelen algunos trascendidos y todos apuntan a que esta vez el enfrentamiento será con munición de grueso calibre en el plano judicial y en el campo popular. El peronismo de base siempre fue tratado con menosprecio y desdén por Juan Carlos Romero quien había vaciado al PJ de Salta de todo contenido militante.

Hoy, Romero, no tiene apoyatura popular ni capacidad convocante para movilizar a las bases peronistas que hasta hace muy poco despreciaba y manejaba con despótica metodología de dominio. Según uno de sus tantos ex colaboradores, solía decir que el ex Gobernador en toda elección les repetía: "el que tiene el bolsón, tiene el voto y el que tiene el voto gana". Lo patético de aquel axioma es que ahora Romero no tiene bolsón, carece de voto y puede perder la herramienta de su enseñoreamiento político: el PJ de los salteños.
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