Durante doce años (1995-2007), Walter Wayar, fue la cara resistente y visible del romerismo. Cuando las crisis sociales y políticas estallaban en llamas, Juan Carlos Romero se inventaba una misión al exterior, ya sea Israel o Estados Unidos, se ausentaba para no erosionar su figura. Hubo represión, muertes y suicidios. Wayar ponía la cara y el pecho. Para toda peripecia estaba el vicegobernador. Siempre fue así, una lealtad sin límites.

Infinidad de circunstacias, los militantes del Partido Justicialista le pidieron a Wayar que se "despegara" de Romero o que lo enfrentara en internas. La firmeza en los sentimientos del vicegobernador y su comportamiento jamás se apartaron de las reglas del honor, la gratitud y el honor. La esperanza de Walter Wayar siempre fue que su Jefe político se jugara para entregarle el bastón de mando como Gobernador de Salta.

La exagerada lealtad puede transformarse en sumisión. Wayar no lo interpretaba así. Un mes antes de las elecciones de 2007, los rumores del pacto Urtubey-Romero llegaba a los oídos del vicegobernador: "éso es mentira..." repetía entre la zozobra, el enojo y la incredulidad. Romero no quería que Wayar sea su sucesor pero se lo había pedido Doña Vicenta Di Ganghi de Romero y así fue. Extrañamente, Wayar perdió las elecciones pero siguió al lado de Romero.
Romero sigue siendo presidente del PJ salteño pero abandonó la conducción creando un nuevo partido que no preside pero que conduce. El malestar que causaron las declaraciones del millonario sojero Alfredo Olmedo que anticipara que tanto el PRO como el Frente Federal lo apoyarían. Walter Wayar ya lo sabía. La especie tiene asidero por cuanto la Senadora Nacional Sonia Escudero reconoció que existen conversaciones avanzadas para el acuerdo Romero-Olmedo.
Hasta ahora, y desde hace 12 años, Wayar se mantuvo en silencio y soportó toda disposición de Romero y el ninguneo de Ángel Torres, el mucamo que el ex gobernador había traído de la Cámara de Senadores de la Nación. "Ya no hay tiempo para medias tintas" opinan los jóvenes colaboradores con que cuenta el diputado nacional y reflexionan "Walter ya no puede seguir tolerando tanto manoseo". Mientras tanto, Olmedo y Grande comienzan a hacer contactos con dirigentes romeristas que, a instancia, de Torres deben ponerse a disposición de Salta Somos Todos.