Martín Grande no puede asumir su propia simbiosis entre periodismo y política. En ambos planos, sus extremas limitaciones lo atribulan y lo desgastan. Su fortuna y sus bienes tercerizados se los debe a los políticos y no al periodismo. En su afán de tener más "poder" aceptó ser candidato del "mamarracho de Olmedo" este epíteto lo adjudica el ahora ultra urtubeyista y antirromerista Manuel Santiago Godoy.

Estos dos personajes, Grande y Godoy, solo comparables con Las Alegres Comadres de Windsor y sus flabiaus, por los versos diferidos durante los diferentes gobiernos peronistas en los que, ambos, ganaron poder y dinero, hoy se enfrentan en un sainete en el que el "crédito" obtenido es solo imaginario porque a ninguno de los dos se les puede creer lo que dicen ni lo que hacen.

Dando un ejemplo de este oprobio, fue el propio Godoy quien se encargó de repartir copias deel expediente mediante el cual el Gobierno romerista le adjudicaba las tierras en frente del aeropuerto Salta en un bochornoso canje de una oficina de morondanga que Grande poseía en la galería La Continental a nombre de un tercero. Godoy, muy a lo Pilatos, es su estilo, hizo aprobar la Ley y Grande se quedó con esas tierras. ¡Cienagas, Indios y Grandes hay por todas partes!
Si a esta disputa entre Grande y Godoy se le agrega las mil hectáreas que recibió el locutor por parte de Urtubey para "sembrar nueces" en La Caldera, hecho que Godoy no se cansa de divulgar en reunión de periodistas, el oprobio se actualiza. Nadie puede dudar que la polémica Godoy-Grande es una engaña pichanga o es una estrategia de "mentirita" como las que siempre acuña el Indio sus "guerras monotribales" ya que no se conoció jamás cual es su tribu o su tolda verdadera.

Si esta guerra es cierta y no de "mentirita", Grande lleva las de perder. El locutor, venido a aprendiz de político, no puede agacharse sin que se le vea lo que arrastra su carrera en su relación con los poderes de turno. No hay un solo propietario de medio que haya crecido tanto patrimonialmente como Grande. La política crió un monstruo, torpe y limitado intelectualmente, que solo la política puede fagocitarlo convenciéndolo que es político tal como le hicieron creer que era periodista.
En esta disyuntiva comunicacional y política, Grande debate su quimera. El Indio Godoy, viejo zorro en su campo, lo tienta al locutor a poner huevos en lo político al advertirle "No puede utilizar su radio en nombre de hacer un periodismo independiente. No es independiente, es candidato del mamarracho de Olmedo” (FM Pacífico) Esto y decirle "dime con quien andas... y te diré que Grande eres" es lo mismo.

En conclusión, los políticos de Salta le perdieron lo poco que Grande les inspiraba: paciencia, porque respeto o miedo jamás causó este piquetero de presiones mediáticas quien tenía un solo objetivo: arrimar las pautas publicitarias de los poderes políticos del estado.
Martín Grande, unido al poder de la soja olmediana y sometido a Juan Carlos Romero, tiene que demostrar, tal cual se comprometió cuando dijo "la droga es el principal problema de los barrios, la voy a combatir llevando semillas y enseñándoles a los jóvenes a sembrar". Grande entiende como sembrar dudas, descalificaciones, falsas opiniones y zizañas en el campo de la política y como ahora se encuentra de ese lado comienza a cosechar lo mismo que sembró durante tantos años.