La caída estrepitosa de Juan Carlos Romero por el escandaloso caso "Cienegagate", adjudicación de tierras de dudosa legalidad, cambió el mapa comicial del 2011 en cuya geografía electoral el Senador Nacional y propietario de "El Tribuno", le llevaba, con el 34,6 % a su favor, 10 puntos porcentual de diferencia al actual Gobernador Juan manuel Urtubey. Luego, el Frente Federal Romerista defenestra y traiciona a Walter Wayar volcando su apoyo al sojero Alfredo Olmedo.
Esta movida abandónica de Romero, muy a lo Cobos, desquició el panorama político capitalino y traspolando nombres y apellidos. Romero vs. Urtubey, polarización que trasmutó fatuamente en Urtubey vs. Olmedo, deja a Wayar a la deriva y sin partido luego de doce años de una exagerada lealtad política que tuvo como desenlace el más perverso descabezamiento. La fatua polarización entre el actual gobernador y el candidato sojero no duró lo suficiente como para consolidar los números.

El brevísimo desgaste de Wayar produjo un inesperado movimiento de kirchneristas y peronistas decepcionados por el desprecio de Urtubey por el Proyecto Nacional y Popular de Néstor y Cristina Kirchner. La miopía del Frente Grande (Diego Saravia) y del Frente para la Victoria (José Vilariño) extremó la situación errática de Wayar quien finalmente consiguió armar el Frente Popular para la Victoria que lo instaló de inmediato cambiando el mapa comicial de la capital.

El desbande de las bases fue tan increíble como inesperado. Los peronista K y los kirchneristas independientes comenzaron a encolumnarse destrás del diputado nacional cacheño instaládolo con perspectivas de crecimiento. Urtubey con la judicialización de Romero subió 5% alcanzando el 30,7% de consenso comicial. Alfredo Olmedo, con la incorporación de Martín Grande se estancó en un 18,6 % en capital mientras en el interior crece por el desencanto de la gente con el Gobernador Urtubey.

Es decir que los guarismos de las últimas elecciones (2009) están practicamente igual en capital. No obstante los observadores del Ministerio del Interior, consideran que Walter Wayar con una base de 28,7 no tiene techo en las encuestas y Juan Manuel Urtubey podría decrecer sensiblemente en la puja derechosa con Alfredo Olmedo. Es decir que, mientras Juan Carlos Romero relame su ocaso de Patriarca, Wayar consolida su propio liderazgo sin la tortuosa presión de la decadente autocracia romerista.