Juan Manuel URTUBEY perdió su espacio en la Casa Rosada. El despacho presidencial, ahora, tiene cerrojos para el Gobernador salteño por haberse recostado en la ultra derecha salteña y por sus constantes expresiones y reacciones anti K. El mandatario salteño ha comenzado a caer en las encuestas y sus aliados "progres" como el Frente Grande y el Partido K de la Victoria comienzan a redescubrir la faceta de extrema derecha del candidato aliado. El Partido Renovador de Salta sienten chochera que el otrora Niño K se entregara de "corazón" con alma y vida a la derecha oligárquica y feudal construida por Romero.
Tiempos que no volverán...
La estrategia de Juan Carlos Romero era una sola: NO PRESENTARSE, dejar a Walter Wayar a la deriva, apoyar a su socio sojero, el imprensentable Alfredo Olmero y pactar con Juan Manuel URTUBEY un acuerdo teniendo de garantes a la ultraderecha salteña. Con este bagaje en contra, Wayar, con los tiempos vencidos para lanzar su candidatura, tuvo que soportar la jugarreta de Tania Kiriaco, vicepesidenta del Frente Grande, dependiente de URTUBEY por un cargo y atada al Intendente Miguel ISA por lazos familiares, dejando este infrustuoso acuerdo el saldo que todos conocen: un bochorno innecesario.

De tantos vericuetos en tiempo de listas y cierres, Wayar se encontró con Nora Giménez, propietaria de un partido del que se bajó como candidata a diputada nacional cuando Juan Manuel URTUBEY la echó de su Gobierno. Una vez que se aseguró la candidatura a Gobernador, el cacheño, tuvo que soportar que Giménez le imponga los candidatos a su antojo. Y lo peor, es que la perdidosa es ministra de trabajo de urtubeyista consideró que era "la más potable como candidata a Intendente de Salta" y puso en la gatera del Concejo a su séquito.

Todos aceptaron la gimenezca postulación comparando el episodio con el de una competencia de fútbol en la que el más inutil y menos hábil es el dueño de la pelota y hay que darle el puesto de delantero, aunque se sepa de antemano que no hará ni un solo, porque sino NO HAY PARTIDO. Wayar soportaba en silencio pero su hijo Raúl no aguantó más y le dió un cabezado al apoderado de Nora Giménez, un abogado de apellido POMA, quien se puso en primer término de concejal y consideró que "valía la pena el ocicar por el suelo si entro seguro al Concejo"

El anecdotario de la campaña comienza con estos entretelones manejados friamente por Nora Giménez la renueva como una candidata al cadalso comunal en abril de 2011. Lo más importante para los seguidores de Walter Wayar es que ya es candidato y el apoyo nacional se vislumbra como seguro y concreto. Cristina le dió el OK a Wayar y Hugo Moyano