Cristina Fernández de Kirchner, Presidenta de la Nación y reconocida como lider y candidata natural del Partido Justicialista, se reunió en Olivos con los máximos dirigente peronistas del país. Allí estuvo el Gobernador de Salta, Juan URTUBEY, como uno más del montón. El joven dirigente salteño permaneció taciturno e indiferente al discurso presidencial y bajó la mirada cuando la Presidenta evaluó su gestión remarcando como éxito indiscutible la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios Audiovisuales, el Matrimonio Igualitario y la Política Agropecuaria y la relación con el Campo, tópicos en los que URTUBEY se manifestó publicamente en contra.
El Gobierno Nacional no puede disimular las cuestiones esenciales en la relación política con el mandatario salteño. Fue Néstor Kirchner quien lo designó como Secretario de Interior del PJ Nacional pero cuando el ex Presidente perdió la elecciones en Buenos Aires con Francisco De Narváez como consecuencia de la crisis con el Campo (Resolución 125), Urtubey, como buen oportunista, se plegó a la Sociedad Rural y defenestró a Kirchner refiéndose a él como "los viejos de la política y que el modelo estaba agotado". Cuando se aprobó la Ley de Medios, Urtubey volvió a atacar a Kirchner oponiéndose al digesto más importante de la historia de las comunicaciones y la libertad de expresión y llegó a barbarizar la norma aseverando en un discurso durante el Simposio de ADEPA en el Sheraton Hotel de Salta que se trataba de una Ley que "jamás la habría votado por que está en contra de la libertad de expresión"

¿Narcisista YO?
El imprevisible e imponderable Juan URTUBEY va cosechando lo que sembró a su paso con los Kirchner: desde rumores con los que siembra intrigas y cosecha indiferencia a solapados ninguneos partidarios. Ya sucedió en las exequias de Néstor Kirchner, cuando Cristina con una elecuente indiferncia lo ninguneó en la Casa Rosada el 28 de Octubre pasado. El estilo URTUBEY hartó al Gobierno Nacional con sus actitudes de saltimbanqui derechoso, a tal punto que su seudo independencia política no es otra cosa que una bipolaridad entre la inmadurez y el narcisismo que alimenta su oligárquico entorno social.(Jorgelo SANTIAGO para SNS)

¿Soy bonito y qué?