–¿Lo sorprendió la declaración de la SIP que advierte sobre la falta de libertad de expresión?
–Uno está acostumbrado a que haya ciertas cuestiones discursivas, pero la verdad es que la disparidad entre lo que plantearon en esta mesa y lo que terminaron informando en la conferencia de prensa fue llamativa. Fue una reunión cordial, fluida, con un intercambio de opiniones bastante maduro y sensato.
–¿Porqué recibió a la SIP, algo que no era habitual hasta ahora?
–Hubo un pedido especial de la SIP, terminaron invitándonos al próximo encuentro de la SIP en Perú y le mandaron saludos a la presidenta y luego cuando participaron de la conferencia de prensa denunciaron que peligra la libertad de expresión y entonces uno se pregunta si eso es así por qué nos invitan a su reunión. Fue todo muy extraño.

–¿Va a ir a Perú?
–En la reunión aceptamos la invitación pero que nos inviten muy amablemente y que digan que no respetamos la libertad de expresión es un poco raro. No creo que la SIP convoque contenta a un gobierno que cree que perjudica la libertad de prensa, sería contradictorio de parte de ellos. Es llamativo, creo que vinieron con una intención muy clara, que ya de antemano sabían que venían a la Argentina a defender intereses monopólicos. Ellos venían con una intención determinada, se imaginaban que algo más del relato que les habían construido sus socios debía haber, pero no lo encontraron.