Los padres de Luján,Sandra Calderon y Gustavo Peñalva, se mantienen firmes en sostener que se trató de un homicidio y apuntan sus sospechas al novio de su hija. Las inventigaciones y los resultados de los profundos estudios anatomopatológicos indicaron finalmente que los cuerpos tenían sus órganos intactos y que no se encontraron evidencias de otras causales de la muerte que no fueran el ahorcamiento.
Se cierra la macabra historia de un pacto de suicida amistad profunda que es un llamado de atención a la sociedad. Hay que destacar la actitud de los Nüesch que desde un comienzo aceptaron con resignación la hopótesis del suicidio. En cambio, la postura reticente de los Peñalva dejaron entrever que la relación con Luján no eran como ellos la planteaban.
La investigación llega a su epílogo. Una vez más la situación de los adolescentes salteños dan señales de un clamoroso llamado de atención al estado, a la familia y la sociedad: evitar nuevos casos de suicidios por incomprensión de los padres que suelen hacer caso omiso de las aspiraciones y los sentimientos de sus hijos.











