El Palacio de los Candados
15/02/2003 - Calabozo Policia Bº El Tribuno:
De pronto, en la apestosa celda, me impacta un recuerdo. Una vez Néstor Molinati me relató: "Guille, yo tenía una inmobiliaria y estuve preso en tiempos del Proceso Militar por peronista". Esta remembranza se me vino a la mente cuando residía preso en la Comisaría de Barrio El Tribuno y recordé la charla con Molinati sobre sus crueles padecimientos cuando estuvo en Magdalena a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional 1976). Y me dije a mí mismo, "Néstor debe haber pasado lo mismo que estoy pasando yo cuando fue inculpado y perseguido injustamente por ser peronista".
Mi amigo NESTOR MOLINATI
En mis propios cueros sentí el relato de Néstor sobre la tortura padecida y pienso que jamás será tarde si ahora digo que durante mi detención recordé aquel relato y los detalles que no me correspondería ahora revelar porque juro que esperaba que en algún momento el guardia me anunciara que mi amigo Molinati me había ido a visitar. ¡Qué iluso es uno cuando está preso!

Conocí a Néstor Molinati por los buenos oficios de un abogado ya fallecido que no viene, en este caso, mencionar porque cuando mi radio, La Nueva Provincia 94.3, estaba funcionando en calle Florida 856, se pone en el aire "Sin Censura". Nuestra radio, lo digo, compartiendo el recuerdo y por especial pedido del extinto letrado, a Néstor jamás se le cobró ni un centavo por el espacio, hecho que siempre Molinati reconoce en público pero, aclaro, no soy de esperar gratitudes por cuestiones materiales.

Aquella emisora fue decomisada y clausurada por "clandestina" mientras yo estaba detenido a pesar que teníamos Permiso Provisorio y carpeta en el COMFER. Pero, por la gestión del moralista Roberto Elio Gareca en acuerdo con Martín Grande, el Juez Federal Miguel Antonio Medina ordenó el injusto decomiso. 57 emisoras fm estaban sin PP ni carpeta en el COMFER. Luego de algún tiempo, el Juez del decomiso y recibió su recompensa: Martín Grande, pidió el Juri al Juez Medina y se salvó de las uñas de ser destituido. ¡Esto es Salta en tiempos de Romero!

Su Señoría, Juez Manuel Antonio Medina
Sigo adelante, no sin antes decir que a mí nunca me convenció Jorge Luis Borges con aquella cita de que "el hombre comienza a ser bueno después que muere" porque si un individuo es gordo o es flaco y se muere, deja de existir con el peso exacto que tiene al momento de su defunción. Ahora, si fuera cierto que el alma pesa cinco gramos, sobre lo que yo algo entiendo, debo concluir diciendo que poco importa si el hombre es gordo o flaco si encima es un hijo de puta porque se muere con el mismo registro en la balanza y con la triste desventaja de no perder ni un solo gramo por haber sido un mal parido y desalmado. En fín, uno de este mundo no se lleva nada menos ni un poco más de lo que ha dejado.

Su ex Pequeña Señoría Roberto Elio Gareca
¿Por qué apelé a mi memoria en el calabozo al recordar las peripecias de mi amigo Molinati? Es muy simple de entender: lo aprecio y porque el memo de nuestro subconciente funciona de esa manera. Si a mí me sucedía algo tan horrible como lo que me estaba pasando, mi memoria trajo ese hecho injusto que ocurrió también en la vida Néstor duarante el Proceso y así como para darme fuerza y aferrarme a defender mi causa con el único escudo que uno tiene en el mugriento calabozo: LA INOCENCIA.

Mis amigos, los humildes
Debo ser agradecido, Néstor Molinati, al tiempo me hizo un reportaje y me regaló una copia que conservo aún para subir a este sitio en algún momento. Pero además, digo con vehemencia que le pedí a Dios en la celda que Néstor no vaya a olvidar el café que tomamos con aquel joven abogado de nombre Oscar Martínez quien enviado por Roberto Elio Gareca me dijo "con Martín Grande se puede ganar buena plata con un juicio...por lo que dice de vos en la radio".
Abogado Oscar Martínez
"Me manda el Juez Gareca - dijo Martinez - quien tiene las denuncias de ustedes dos.(refiriéndose a Grande y a mí)". Yo no acepté y luego Gareca dió vuelta la torta me procesó a mí, lo sobresee al hablador radial y finalmente me embargaron todo lo que tenía cuando caí preso. Aclaro, lo que me proponía Oscar Martinez era lícito y correcto y había que accionar contra Grande pero no quise. Lo ilícito era la propuesta de Su ex Pequeña Señoría, Roberto Elio Gareca, quien negociaba sus fallos en su propio beneficio. ¡Ay Gareca, qué enemigo te echaste al hombro!

Luego de escuchar al enviado de Gareca, en presencia nuestra, pues estábamos Néstor Molinati, gestor del encuentro, mi secretario privado, Marcelo Gömez, y el entonces muy joven abogado Oscar Martinez, quien llamó "al chato", es decir a Gareca, quien estaba en el gimnasio tratando de perder los cincuenta kilos de más que tenía, tiene y seguirá teniendo in crescendo, y dijo "tío después te cuento...". Yo no acepté cagar a Martín Grande.
Y por si acaso a Molinati y Martinez se les hubiera borrado ese episodio que volvió a mi mente el 15 de febrero de 2003 en el pestilente calabozo de la Comisaria 7ª del Bº El Tribuno, mientras la congoja me estropeaba la vida y la angustia carcomía mis sentidos puedo asegurar que si ellos ya no lo recuerdan, digo que mi memoria es implacable y mi pluma es mi nueva espada para seguir luchando contra la infamia y la injusticia. Esperando que tanto Martinez y mi amigo Molinati somentan al criterioso análisis a Su ex Pequeña Señoría por cuanto ellos saben que desde aquél tiempo Gareca era el mentor del CASO CAPELLAN y de todo lo que ocurrió después que, con Justicia, lo echaron del Poder Judicial.
Jorge Luis Borges
Desde el esoterismo, digo también que es imposible que Gareca pierda ni un miligramo de alma cuando parta porque nadie pierde lo que no tiene. Y, si en esas otras dimensiones de las que estoy seguro existen, Su Pequeña Señoría puede hablar con Jorge Luis Borges, le impetro para que le diga al genio, de mi parte, que los hombres no son mejores ni más buenos después que mueren...












