Los motivos de mi crítica de campaña contra el sanmillanismo tenía un razonamiento histórico. Las "castas" políticas tenían la habilidad para mutar o transmutar del consevadurismo radical al peronismo incipiente. El objetivo de mi campaña política era peronizar el sector que representaba mi lema de "Salteño a Salteño" y recuperar para el PJ los votos del peronismo disidente que, en 2002, por la crisis económica se identificaba con la izquierda. Los dirigentes encumbrados del PJ salteño se irritaban con la revisión histórica.
Julio A. San Millán (1909-1987)
En honor a la verdad, el fundador del peronismo salteño en 1945 fue Julio Argentino San Millán junto a su hermano Ricardo, por quienes Perón sentía gran estima. Pero en el Diario Secreto de Perón, el biógrafo y amigo personal del General, Don Enrique Pavón Pereyra, pag. 141 Editorial Sudamericana-Planeta, publica una carta en la que descalifica a Ricardo San Millán, padre de mis conteporáneos "compañeros" Julio y Alejandro quienes se indignaban que yo difundiera esta publicación
Julio Argentino San Millán
(sobrino y homónimo del fundador del PJ de Salta)
La carta que transcribo más abajo, es la reacción de Perón por el informe que había recibido de su dilecto amigo, el Dr. Ángel Robledo, cuando el ex Presidente estaba en Venezuela sobre "las actividades de Ricardo San Millán". Aquel informe, refrendado por el Comando Superior Peronista relataba que Ricardo San Millán era el ideólogo en Salta del "peronismo sin Perón y sin Evita" y lo que más agravió al General fue que Ricardo San Millán, para convencer a la Revolución Libertadora, al momento de la caída del peronismo en 1955, montado a caballo enlazaba los bustos de Juan y Eva Perón y los arrastraba por el suelo.
¿Qué responsabilidad tengo yo de esos hechos de la historia? Y si a esto le añadimos que Julio Argentino San Millán, primogénito de Ricardo, se desenpeñó como asesor de la Policía del Proceso Militar como abogado con el grado de Comisario, no me quedan dudas que el peronismo salteño es un complejo movimiento con incomprensibles zigzags ideológicos que yo difundía por mi radio y que el sanmillanismo utilizaría con el tiempo para vengar la "afrenta" histórica, no mía, a los dueños de la política feudal heredada de Robustiano Patrón Costas.
Robustiano Patrón Costas
En honor a la verdad, reitero, por el peronismo y por mi vida militante, les presento la carta de Perón publicada por Enrique Pavón Pereyra en la que se confirman mis dichos:
Enrique Pavón Pereyra
Caracas, 1 de Octubre de 1957
Señor don Ernesto Carreras - Santa Fe
Mi querido amigo:
Contesto su carta del 6 de setiembre pasado recibida en estos momentos. Le agradezco sus informaciones y retribuyo su saludo con mi mayor afecto.
(…) Es lamentable pero algunos dirigentes, más interesados en sus soluciones personales que en las del Pueblo argentino, son los culpables del confusionismo en nuestras filas, como en el caso de la información adjunta en su carta.
No es la primera vez que se me informa de las actividades desleales de Ricardo San Millán, pues no ha hecho otra cosa que perturbar la acción desde que salimos de Buenos Aires. Este señor ha sido el autor de la mayores aberraciones partidarias, y no ha conducido a un cierto confusionismo. Su empeño, en seguir sintiéndose autoridad en el Partido peronista, cuando ya ha sido deshauciado definitivamente por los hechos mismos y por las disposiciones del Comando Superior Peronista, es incomprensible. Es menester decir a los compañeros, especialmente al doctor Ángel Robledo y a Villada, que no deben ni siquiera tomar en cuenta semejantes gestiones de San Millán, porque al final, los que quedarán mal serán ellos. San Millán ya no es dirigente ni siquiera en Salta.
Hay muchos dirigentes “ex peronistas”, como San Millán, que se han dedicado a buscar enroscamientos entre ellos o asociaciones con partidos.
(…) Le ruego asimismo haga llegar mi abrazo más afectuoso a todos los compañeros y les diga que, hoy más que nunca, estamos en la lucha y no la abandonaremos hasta haber aniquilado a la canalla que ha invadido el país y constituye su más feroz azote. Un gran abrazo.

Juan Perón

Lo único que quise fue contarles a los salteños la historia del peronismo de nuestra tierra. Para concluir esta página del Palacio de los Candados les dejo a los San Millán, con mucho respeto, una de las frases más conocida de Perón: "La única Verdad es la Realidad"











