El 21/02/2011, pasado el mediodía, luego que Gareca se retiró del patio del Juzgado dejando migas por todas partes por la engullida que se había dado con galletas, el guardia me indicó que podía sentarme en una banqueta que daba a una oficina del Juzgado. Allí se encontraba el perito, Dr. Mario Eduardo Alterman, designado por Roberto Elio Gareca.

El diálogo informal entre el Juez Agüero Molina y el proctólogo Alterman despejó las dudas en la investigación "ese chico no fue violado y Gareca me presiona para que cambie mi informe" le dijo Alterman al magistrado. "Dr., yo huelo mal esto, hay cosas que no cierran..." le respondió el Juez al perito de parte.
Gareca estaba desquiciado, presentaba escritos, pedía pruebas e indagatorias a los peritos pero lo más importante, ante el accionar del perverso y diminuto ex Juez y amoroso defensor de Chavarría, es que el Dr. Mario Eduardo Alterman se mantuvo firme: "en la primera revisación efectuada no encontré nada y el examen fue totalmente normal y ratifico el informe firmado el 19-02-03" dijo a folio 434 el proctólogo.
"¡No puede ser que Alterman haga esto. Ese no fue el trato!" gritaba como chancha en la batea su destituida ex Pequeña Señoría Gareca. Ética y moral profesional son los valores que primaron en el Dr. Mario Eduardo Alterman y eso para el liliputiense abogado y romántico defensor de Chavarría era un afrenta. ¿Habrá pagado Gareca los honorarios de Alterman? ¿O el Municipio se habrá hecho cargo de los extipendios y delirios del mini abogado? Luego de la testimonial de su proctólogo, Gareca se encerró con Chavarría en su oficina a rediseñar su plan.

Gareca y Chavarría se unieron en la profundidad del romance procesal y comenzaron a excluir a la socia del bufet, Claudia Liliana Costas, de sus privadísimas conversaciones que ahora solían mantener en el baño del local 15, calle Balcarce nº 39 de la Galería Augusto. La abogada Costas se mantuvo aislada en la oficina 14 observando los extraños movimientos garequianos.
El Palacio de los Candados - Pag. 35










