El abogado Roberto Elio Gareca, por sus escritos y presentaciones judiciales, merece un análisis sobre los contenidos que de él dimanan en lo que a mí refiere. Sus expresiones tienen todos los ingrediente de su mórbida y sádica actitud hacia mi persona. Es difícil entender la razón de sus designios. No es fácil interpretar sus odios para así comprender su fuerte adversión y animosidad extrema. ¿Por qué no se puede aprehender ni aprender de Gareca nada? Porque este ser humano no acepta su totalidad psicofísica y ni sus limitaciones. Es por ello que me animo a dejar mi testimonio. Y también me alisto para decirle a la mundanidad que desde este rincón del planeta hay alguien que está muy dispuesto a dar la vida por la verdad y la justicia.

ROBERTO ELIO GARECA
Es probable que Gareca no acepte que medir ciento cincuenta centímetros de altura y acusar más de ciento treinta kilos en la balanza no es razón para sentir desprecio morboso por el prójimo. Aunque en mi caso, apenas superando en dos o tres centímetros el pignet garequiano, no me privo de alegar que nuestras vidas nos otorga oportunidades increíbles. La vida es un vergel incipiente y extraordinario. ¡Napoleón! ¿Acaso no fue el Emperador de Francia y el más genial estratega militar de todos los tiempos? De Gareca, no habrá otro registro que mis memorias porque destruirme fue su único y perverso designio. Pero, desde la resavia de mis amarguras pasadas le digo que me impuse la más ingente misión de defenderme de este gran pusilánime que quiso edificar su patrimonio social y material a costa de mis penurias.
ROBERTO ELIO GARECA
Mi relato es inmanente y mi clamor trascenderá las fornteras, así será, lo sé. La sociedad debe saber que un pringoso e inmerecido calabozo no pudo, no puede ni podrá agrietar el espíritu de un inocente ni mellar la inteligencia y la firmeza con que sostengo mi lucha. El abogado Roberto Elio Gareca pergeñó esta acusación de abuso sexual en mi contra pero intimamente sabe muy bien que sus atribulados sentimientos por el reo que defiende lo llevan al inexorable y envilecido fracaso del brillo social que tanto anhelaba. Sus "aras" siempre estarán asidas a prosecusiones en las que el morbo sexual será el sustento principal de sus acciones judiciales. Digo, desde el espacio del injusto encierro al que intentaron someterme de por vida, se puede recuperar la libertad pero desde la perversa, morbosa, cruel y pervertida guarida que construyó, de ese cubil tenebroso, Gareca, no podrá escapar jamás.












