Los salteños conocen el "estilo Romero": "El Estado soy Yo". (Luis XIV - Rey de Francia). Es por ello que la tensa calma no es otra cosa que el resultado de una forma de ser y gobernar una provincia: con el absolutismo comarcano de un rudo capataz del neoliberalismo.
"EL ESTADO SOY YO" (LUIS XIV Rey Sol de Francia)
Aumento del básico: cuotas. Descuento por huelga: en cuotas. El duro trueque de quien es el dueño de la estancia y propietario de la proveduría. El "vale" y "las letras" de la época del conservadurismo, los bonos, moneda espuria que hizo ricos a los que manejaban el Banco Provincia, hoy el poderoso Banco MACRO BANSUD.

Salta es así: mucha FE, poca esperanza. Mucha POESIA, poca conciencia. Demasiado FOLCLOR, exceso de BOHEMIA. Un pueblo obnuvilado por los destellos y luminarias de una gran urbe con políticos aparentemente lúcidos que a pesar de que la sociedad en su conjunto sabe la diferencia entre el barniz, el brillo y el lustre, se confunde ante la primer marquesina que le instalan con propaganda política.
Cuando surge algún dirigente con proclamas propias y algún proyecto que evolucione las ideas, el "stablishment político" lo pulveriza. Juan Carlos ROMERO convenció a la corporación que era un estadísta y toda la clase política lo erigió como el Hombre-Estado, la omnipotencia y omniciencia de la política salteña.
Sin embargo, quienes perciben la realidad de la política del romerismo pueden definir o al menos percibir que estamos ante un estilo que nada tiene que ver con el estadísta o el Hombre-Estado que estructuró el "stablishment" de la corporación política. En otro tiempo y otro espacio, Romero es un sosías de Carlos Saúl Menem o un facsimil del atribulado Jorge Omar Sobisch.
El análisis es menos complejo de lo imaginado, el reclamo docente es una lucha inclaudicable y la posición política de Juan Carlos ROMERO es, a ultranza, una forma de ser, un dominio del DEBE o el HABER, un trámite de la partida doble inflexible que nada tiene que ver con la política ni con la Educación y mucho menos con la ideología peronista. Lo que no se mama, no se "devuelve".
En los portales del histórico Cabildo se guarecen los maestros en Huelga de Hambre. En la Plaza Central, la 9 de Julio, día de la Independencia Nacional, pulula el servicio de Inteligencia Policial recogiendo las aflicciones y el cansancio docente como la alternativa de ganar la batalla como si el reclamo salarial fuera una guerra no declarada con un final esperado.
En toda crisis, de cualquier naturaleza, gana el que tiene las raciones. Los docentes saben que su lucha es justa pero tienen poca esperanza de ser escuchados. Lo saben. Conocen al Gobernador que tienen quien frena su ingente poder por una sola razón:la muerte del profesor neuquino CARLOS FUENTEALBA.
La sociedad no puede soslayar su responsabilidad ante la crisis. Esta curentena de días de huelga no es una novedad para los salteños ni se debe ignorar que mientras los docentes iniciaban el justo reclamo, el Partido Romerista (PJ) estaba preocupado en expulsar a un narco diputado ERNESTO APARICIO y en definir una fórmula electoral.
Por su parte el PRS (Proceso) y el Partido K de la Victoria se enroscaban y embarcaban sus plataformas en una aventura ideológica incongruente que matemáticamente, en política, la suma de dos partidos que están "partidos" en dos mitades y que se repelen historicamente es igual a menos uno.
Nadie se preocupaba por la crisis docente porque tanto propios como extraños se confiaron en la omnipotencia y omnisciencia del Gobernador Romero que todo lo puede y todo lo sabe y que hasta ahora no envía una señal de alivio a la sociedad salteña.
Los diputados no sesionan, la Casa de Gobierno está sitiada por la infantería y frente a la Central de Policía los jubilados de la Fuerza llamaban a una concentración por mejoras salariales. Los Judiciales hacen barullos en la Ciudad Judicial anticipando la protesta.
Todos quieren hacer "algo" mientras los medios afines al Gobierno comenzaron a instalar la idea que los docentes deben iniciar las clases. En las paredes se pueden ver ratas dibujadas con pintura en aerosol en repudio a los periodistas romeristas: Mónica Petroccelli y Martín Grande.
La marcha docente de Salta, añade a su espíritu de lucha el dolor y el martirio de los neuquinos, pero la médula esencial de la protesta es la toma de conciencia cívica del pueblo salteño que el romerismo lo mantiene ciego y sordo con el poder mediático que ejerce.
De cualquier manera, Salta ya no es la misma. ROMERO no está visible. Nadie sabe dónde reside. Ningún salteño lo ha visto. Los funcionarios no informan sobre su paradero y el silencio retumba en el hueco de la incertidumbre social.
La especulación cronológica juega en contra del Gobierno y sin diálogo ni anuncios la crisis pordría transformarse en una bomba de tiempo. Tanto así es que una vez más, el Camarista, Dr. Luis Félix Costas intentará mediar ante el Gobierno Romerista y se ofreció como garante de la negociación.
Es muy probable que un magistrado judicial logre lo que por manifiesta incapacidad no pudieron lograr los partidos políticos verdaderos responsables de dar soluciones a la crisis desatada en el sector educativo. |