Este domingo 15 de julio de 2012 se cumple un año del crimen de jóvenes francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni. El CASO DE LAS TURISTAS FRANCESAS recorrió el mundo creando la espectacularidad de un desenlace inesperado. Hay detenidos y procesados pero las pruebas genéticas de ADN son peligrosas y contradictorias. Nada más oscuro con pretensión de claridad.
El Juez Martín Fernando Pérez inundó los periódicos de todo el mundo con una frase que impactó en Francia: “Siempre tuve fe, esperanza, energía y voluntad para esclarecer este hecho aberrante. Estoy más que satisfecho con los resultados. La verdad, me siento perfecto”. La inusitada soberbia y el pragmatismo del magistrado trajo la calma que anticipaba la tormenta.
El juez Martín Pérez pudo cotejar los ADN de los detenidos con las muestras genéticas halladas en los cuerpos de las víctimas las que había remitido a la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) semen, un cabello y piel de los asesinos de las jóvenes turistas francesas pero jamás aceptó las contrapruebas presentadas por los defensores.

A pesar de la tosudez y necedad del magistrado, el tiempo le dió la razón a las defensas, más allá de sentirse "perfecto". Los ADN de la Universidad de Buenos Aires, de manos del especialista Carlos Corach, son las únicas pruebas que el Juez Pérez admite como válidas rechazando los estudios genéticos del patólogo Eduardo Raimondi, del Instituto Fundación Favaloro.
Esta contradicción científica, pone en desmedro a una de la más prestigiosa Institución reconocida muldialmente por su fundador, el desaparecido científico argentino, René Favaloro. La postura del Juez Martín Pérez afecta el derecho constitucional y garantías a la legítima defensa vulnerando el principio de inocencia por los apremios denunciados en la causa.
A un año del crimen, el juez de la causa alcanzó fama internacional con su viaje a Francia pero hasta ahora no satisfizo las expectativas del Gobierno argentino por cuanto la investigación encabezada por Pérez tiene huecos irremediables como son los ADN femeninos obtenidos por el isopado anal, muestras que demuestran la participación en el crimen de dos mujeres.

Jean Michel Bouvier, el padre de una de las víctimas contó conmovido a TN sus recuerdos más fuertes, como cuando sobrevoló Salta y el avión "se movió". “Tuve la impresión de que Cassandre estaba ahí. Porque cuando me fui en agosto me di cuenta de que me llevaba su cuerpo, pero que su alma se quedó acá en la Argentina”.
Se cumple el primer año del doble asesinato investigado por el Jefe de la Brigada de Investigaciones de Salta, Néstor Edgardo Píccolo, quien fue limitado por el Juez Martín Pérez y el ex Secretario de Seguridad Aldo Rogelio Saravia a seguir otras líneas investigativas. Finalmente, Píccolo se "suicidó" sin dejar "rastros de pólvora a pesar de la prueba de parafina".
Cassadre Bouvier, Houria Moumni y Néstor Píccolo constituyen el nuevo y misterioso Triángulo de las Bermudas que atrapa al Juez Martín Pérez en las contradicciones científicas más relevantes del mundillo judicial. En Francia, el fatuo brillo del magistrado argentino es solo un recuerdo más de su paso por París. Actualmente, las dudas cunden por toda Europa y el Juez ya no atiende a la prensa.












