El Director de la escuelita, Héctor Vargas, sin dudar un solo instante levantó al niño y lo trasladó en su camioneta a la Sala de Primeros Auxilios de Isonza donde le recetaron paracetamol y regresó a la escuela. Luciano siguió jugando unos minutos más y comenzó a vomitar.
Vargas traslada al niño, acompañado por la enfermera Anita, hasta el Hospital de Cachi donde una médica de apellido Pistán atiende al Luciano y dignostica con una placa radiográfica que "no tiene nada". En ese momento llega el pediatra del Hospital, Luciano se incorpora, camina, tambalea y el especialista ordena que se derive al niño con urgencia a Salta en el avión sanitario.
La desgracia daba indicio presencial: el avión no podía trasladarlo, vaya a saber el "por qué" pues la respuesta fue que el "aeropuerto estaba cerrado". La derivación se hizo en ambulancia. Ya habían pasado cinco horas desde que Luciano había caído en el patio del albergue escolar. A la hora una de la madrugada del viernes 29, luego de casi cuatro horas de viaje desde Cachi a la Capital, Luciano y su madre ingresan a la una de la madrugada al Hospital Materno Infantil.
"Un médico de guardia, medio gordito - relata Justina Martínez, mamá de Luciano - canoso, recibió la derivación" y con muy mala voluntad recriminó a Dora, la enfermera que acompañó al niño hasta su destino final. "Lo mandaron sin suero" dijo el doctor gordito y canoso y ordenó que lo dejaran en la guardia para pasarlo a una sala común cuando en realidad la derivación del pediatra del Hospital de Cachi había pedido una tomografía y la intervención inmediata de un neurólogo.
Luciano Martinez y el Hospital MATERNO INFANTIL: La Neuro-odisea de un ángel (Segunda Parte)
El cacheñito pasó vomitando toda la noche en soledad dentro del Hospital Materno Infantil de Salta. Recién a las 08:00 de la mañada del 29 de junio, el Dr. José Muela ingresa a la sala de niños con otros tres médicos y e solicitan a Justina Martínez que se retire del lugar. Luego de una hora, Muela le informa que a las 11:30 le harían una tomografia computada porque "el tomógrafo está ocupado". Luego se pudo comprobar que el tómografo estaba libre.
Luciano permanecía sin asistencia y a las 14:00 se despertó, se quitó el suero, comenzó a toser desesperadamente. Su madre observó que se había quedado "durito" y lo tapó. Luciano había sufrido un paro cardíaco. Recién entraron enfermeras junto al Dr. Muela para reanimarlo. De inmediato lo trasladaron a Terapia Intensivo y lo raparon para ingresar al quirófano. Otra vez la inoperancia se disfrazó de fatalidad: "el quirófano estaba ocupado".
Recién a la hora 15:00, el neurocirujano, Dr. Federico Chuchuy, interviene quirurgicamente a Luciano durante dos horas. Al salir, Chuchy le informa a la madre que "Luciano tenía un coágulo y se lo sacamos... pase a verlo por favor, está en estado de coma".
La situación era densa, Chuchuy sabía que su tardía intervención y sus resultados dependía de Dios. Habían pasado 14 horas desde el ingreso del niño del Paraje de Isonza al Materno Infantil gerenciado por el médico Martín de la Arena. A la hora 21:00 del viernes 29 de junio pasado, Luciano agravó, estaba inchado y sangraba. En la madrugada del sábado 30, a la hora 02:40, le hicieron una nueva tomografía y la valvula cerebral no funcionaba.
Ese sábado, Luciano siguió en grave estado y así se mantuvo hasta la hora 09:00 de la trágica mañana del día domingo 01º de julio. El niño había fallecido. Luego de la hora 15:00 llegó el médico legista y exigió se efectuara la autopsia. Recién, con todas la peripecias vividas y el dolor de madre, Justina había perdido a su niño. Con estos antecedentes, el día 14 de agosto pasado, a la hora 13:25, Justina Martínez se presentó en la Ciudad Judicial y formuló la denuncia penal contra el Hospital Materno Infantil.












