Provincia de Salta - Argentina | Martes 10 de Abril de 2012
 

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Pedro Ureta, cuando enviudó, plantó 7 mil árboles formando una guitarra por amor a su esposa Graciela Yrairoz
2011-05-19 | PEDRO URETA, viudo desde 1977, consagró su vida al recuerdo de amor por su esposa Graciela y en su homenaje, en su finca en Mendoza, sembró siete mil árboles formando un bosquecillo en forma de una guitarra. “Si tuviera que volverla a hacer, a la guitarra la hago con árboles autóctonos”, expresa Ureta, rodeado de potrillos. Dice que su anhelo sería crear, en la parte de la tapa de la guitarra, un haras, con blancas empalizadas y caballerizas de troncos. Además, le gustaría que, cuando él no esté, sea preservada, acaso declarada patrimonio provincial.

Una gigantesca guitarra de árboles se puede divisar desde el aire en los campos del productor agropecuario Pedro Ureta. Un predio de casi 24 hectáreas, dos kilómetros y medio de largo por 400 metros de ancho ocupa el formato de una guitarra,  se encuentra el hogar de la familia del viudo mendocino, un productor de 70 años que por amor trabajó sin descanso para homenajear a Graciela Yrairoz su amada y difunta esposa.



Ureta, quien nunca subió en un avión para apreciar su obra de amor, quiso plasmar el recuerdo de su esposa con este extraordinario arbolado que fue elaborado por sus propias manos y en perfecta proporciones del instrumento que tanto deleitaba a Graciela. Pedro Ureta se enorgullece de su instrumento y cuando la canción de Sandro, Una Muchacha y Una Guitarra, reactiva sus recuerdos, siente que su amor sigue intacto en la arboleda.



Solicitamos al investigador esotérico Don Zodiac Guille (Guillermo Capellán) que opinara, desde el punto de vista astrológico, sobre este sentimiento tan intenso y de extrema abnegación y nos respondió "este amor me hace pensar, salvando las distancias, en el rey Shah Jahan, quien  construyó el mausoleo o Palacio de Taj Mahal en homenaje a su esposa favorita Mumtaz Mahal cuando murió"



"Observado la dimensión de la veneración, más que amor, que Don Pedro Ureta síente por Graciela, puedo adelantar que solo un TAURINO puede ser capaz de este tipo de sentimiento. Aclaro, uno de cada 10 millones de taurinos tiene esta capacidad de venerar".


 


"Don Pedro es un taurino único, probablemente nacido la última semana de abril del año de su nacimiento y debe tener un ascendente en Leo del año 1938." Nos podremos en la tarea de constatar esa información sobre el Sr. URETA y agradeceremos a algún mendocino que nos pueda enviar información sobre su signo nos la haga llegar a: info@saltanoticiasalta.com . Esta historia de amor merece ser relatada con detalles y palabras del propio Don Pedro URETA. (Jorgelo SANTIAGO para Salta Noticias Salta)



Pedro Ureta, "arquitecto" de un enorme acto de amor


Siete mil árboles representan la guitarra gigante que imaginó Graciela Yraizoz antes de morir. Su esposo, Pedro Ureta, le cumplió el sueño en Levalle con cipreses y eucaliptus. (Fuente: La Voz Ciudadados - Rio Cuarto)


La Historia de Amor:



Río Cuarto. “Papá, esto no se va a ver”, cuenta Pedro Ureta que le decían sus hijos, cuando hace casi 30 años colocaba centenares de plantines de cipreses, de apenas cinco centímetros, para crear una guitarra gigantesca que hoy puede verse desde el aire.


Cuando murió su esposa, a los 25 años, Ureta quedó a cargo de sus cuatro niños pequeños, hoy orgullosos del singular tributo que él decidió rendirle a su mamá. Graciela Yraizoz tocaba la guitarra y fue a ella a quien primero se le ocurrió representar el instrumento criollo que adoraba, con una gigantesca arboleda, en el casco de su estancia.


“Surgió la idea cuando estábamos en la provincia de Buenos Aires. Ella había aprendido a dibujar para hacer esto. Me acuerdo de que en un momento vi el dibujo de la guitarra, la agarré de la punta, y me di cuenta de que en las cuerdas era un bulevar perfecto. Después de que ella muere, pensé: en su recuerdo lo voy a hacer”.



El hombre es un enamorado de la naturaleza y también de su obra, que sabe original y única. “Miren este árbol. Es un señor. Para tocarlo hay que pedirle permiso. Miren el color”, insiste, mientras camina entre las seis hileras de eucaliptos medicinales, que forman el mástil, majestuoso y perfumado acceso a su estancia: La Guitarra.


El campo, de más de 300 hectáreas, está ubicado 19 kilómetros al norte de General Levalle. La guitarra en sí tiene unas 24 hectáreas de superficie, 2.500 metros de largo y 400 de ancho, a la altura de la caja.


Ureta cuenta que en principio consultó con paisajistas para llevar a cabo el proyecto, pero por los costos de la obra y el desconcierto que causaba, decidió emprenderlo él mismo con su familia y empleados. Cuenta que hicieron el diseño en un papel, calcularon las distancias del instrumento, desde el centro hasta los extremos, y lo volcaron al terreno, con la ayuda de un plano rudimentario y un alambrador.


Guinness. Un periodista alemán le sugirió, el año pasado, inscribir la gigantesca guitarra en el Libro Guinness de los récords y le aseguró que es el instrumento más grande que se pueda ver desde el aire.


El contorno está hecho con dos filas de cipreses. Nunca fueron podados. El trabajo de mantenimiento no es simple. Además del clima semiárido, la guitarra ha soportado tornados, granizo, caída de rayos. Y ahora enfrenta una epidemia de hongos que atacan los cipreses en todo el mundo. Los ponen marrones y los secan, por lo que Ureta y sus hijos investigan cómo combatirlos y prevén reponer los ejemplares.


“Si tuviera que volverla a hacer, a la guitarra la hago con árboles autóctonos”, expresa Ureta, rodeado de potrillos. Dice que su anhelo sería crear, en la parte de la tapa de la guitarra, un haras, con blancas empalizadas y caballerizas de troncos. Además, le gustaría que, cuando él no esté, sea preservada, acaso declarada patrimonio provincial.


Ureta es muy conversador pero está convencido de que el hombre se encuentra con su esencia en el silencio. Dice que el hombre rico es el que maneja su tiempo. Habla de su filosofía de vida, de sus antepasados vascos, de sus caballos, de la plaga de palomas, y hasta de política. Pero hace una conmovedora pausa cuando se le pregunta por su primera esposa, Graciela. Y prefiere bromear con que, como dijo un artista europeo para que no lo critiquen, su obra no está terminada.