El multimillonario y no menos gracioso Diputado Nacional, Alfredo OLMEDO, quien asegura con respecto al matrimonio gay tener "la mente cerrada y la cola también", goza de un notable incremento en su popularidad y aceptación como precandidato a la Gobernación de Salta.´
Campechano y directo, en sus dichos no siempre afortunados, Olmedo rompió el molde de la acartonada política salteña y se impuso la tarea de llegar a la Gobernación "cueste lo que cueste" y con sus inagotables medios financieros y económicos hizo de la política una quermese que es parte del sinceramiento con la sociedad ya que, de buenas y a primeras, "no le cuesta al erario público".

Juan Carlos Romero, dispuesto a recuperar la Gobernación a toda costa, se había acartonado demasiado con su Gobierno, se alejó de las bases, tanto, que irremediablemente un divorcio con su lugarteniente Walter Wayer, hoy, sería la hecatombe de sus posibilidades retornistas. ¿Cuáles son los votos de Romero y cuáles los de Wayar? Eso es imposible de determinar.
Por su parte, Juan Manuel Urtubey se estancó en el 26,8 % y ni siquiera puede remontar ese porcentual con la recuperación bicentenaria de los K por sus ya consabidos desaires políticos al proyecto de Cristina Fernández de Kirchner. Es en este estancamiento donde nace la brecha electoral de Olmedo a quien Romero lo considera "tropa propia".
Lo cierto es que el campechano sojero metió una cuña al justicialismo y por los dichos del ex Concejal Guillermo Capellán en el Programa El Alquimista que conduce Omar Puy por Cablevisión y describe al PJ como "un fenómeno político extraño, es el único partido que es conducido por quien no lo preside (Urtubey) y lo preside quien no lo conduce (Romero)".
La acertada connotación del ritual peronista de ser "conducido y no presidido o presidido y no conducido" le da a Olmedo el margen necesario y residual para quitarle a la dupla Romero - Wayar los votos de esta tangencial manera de observar al PJ que recoge votos y adherentes por adentro y desde afuera.
El PJ propiamente dicho, el Frente para la Victoria y el Frente Salteño están signados a fagocitarse entre sí para disputar la Gobernación en 2011. En esa pugna, el único que juega solo y lleva agua para sus acequias es Alfredo Olmedo quien a la política la maneja como si fuera un campo, con partido arredado y con ganas de ser mediero de la UCR para crear un pool político.
Hasta ahora, el llamativo legislador nacional Olmedo recoge en la opinión pública un 16,7 por ciento de aceptación a un año de las elecciones que es lo que jamás, en este milenio, podría alcanzar la centernaria UCR de Salta, partido que lo descalifica como aliado a ultranza.

El "principe de la soja" es una mezcla de Ricardo Fort con Carlos Menem a la salteña, un cóctel que deleita jugando a la política con ansias de ser Gobernador y de llegar a Presidente. Olmedo suele comentar en sus reuniones "creo en Dios y él está aquí, diciéndome lo que debo hacer...".
Puede ser, quien sabe, a lo mejor Dios le inspira rifas, sorteos de autos último modelo o una modelo - Rocío Marengo - con una 4x4 MB, electrodomésticos, plasmas y ante los reproches responde "es mi plata, que los que me critican se pongan a trabajar o se callen la boca".