“Uno tiene que perder tiempo viendo dónde lo están jorobando, yo quiero cambiar eso, quiero proponerles a los empresarios que cambiemos ese tiempo valioso que perdemos para ver cómo logramos más empleo, más sustitución de importaciones, porque el mundo cambió y cambió para siempre”, enfatizó Cristina. En ese sentido, la Presidenta consideró que “estamos ante un cambio de época y no en una época de cambio, que arrastra todo: comercio, economía, usos y costumbres”.
En referencia a los gremios, se refirió al caso particular de la provincia de Santa Cruz, donde “los sindicatos lograron aumentos que ahora no hay plata para pagarlos”, y criticó la “carrera alocada” de las demandas laborales “creyendo que el Estado es una vaca que no termina su leche”. “Hay necesidad de poner sensatez en la demanda, y eso no quiere decir renunciar a los derechos. (Pero) los trabajadores ganaron más dinero estos años producto del modelo macroeconómico, no producto de una huelga más o menos”, subrayó, y pidió a gremialistas y empresarios “poner el hombro a un país que le ha dado mucho a todos”. La Presidenta encabezó esta noche un acto en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, en el que anunció una segunda etapa de los créditos del Bicentenario de $8 mil millones.
“Necesitamos seguir manteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores. Es necesario articular público y privado, trabajo y capital hoy más que nunca, porque hoy más que nunca los empresarios y trabajadores necesitan de un mercado interno fuerte que nos resguarde del vendaval externo”, aseveró. En relación a ello, opinó: “Nunca en toda la historia hubo un gobierno tan denostado, criticado, injuriado como éste, y aquí estamos felices y contentos haciendo cosas. Lo importante no es el juicio de tres o cuatro que escriben o hablan por TV, sino el juicio de mi pueblo”, concluyó.
